domingo, 21 de junio de 2026

SUIZA: FIN DE SEMANA EN ZURICH

 

Ha llegado el verano y nuestra idea es aprovechar los fines de semana para ir conociendo diferentes lugares, antes de que vuelva el frio y la lluvia o la nieve.

Este verano recorreremos parte de Suiza, y lo dedicaremos a las ciudades mas conocidas, asi que como primera visita, nos vamos a Zurich!!

Si vemos los rankings de las ciudades mas caras del mundo, que sorpresa que Zurich aparece la primera en la lista de muchos de ellos. Hemos conseguido un hotel al sur de la estación de tren, que indica que a 25 minutos caminando estas en centro. El precio es de 150€/noche + 22€ por Xenxo y tan solo es un aparthotel. 

Aunque dice que tiene opción de parking, yo les escribí varias veces y no me contestaron, por lo que opté por el único aparcamiento que había cerca, al que se accede a través de una web ( spoiler, no tuvimos ningún problema ni para entrar ni para salir) , pero el coste fue de 54€ el fin de semana.

Salimos de Gex sobre la 1 de la tarde, y lo que tendría que ser un viaje de 3 horas y media, se alarga a 4 y media por culpa del tráfico y las obras en la carretera.

Un poco cansada ya de conducir, llegamos por fin a nuestro destino en Dubsstrase y a la primera encontramos el parking (Parkandi Parking Zurich) a 5 minutos caminando de nuestro apartamento.

Justo cuando vamos de camino empieza a gotear y nada mas llegar al apartamento, se desencadena una tormenta de verano super violenta, el árbol de enfrente de la ventana se tumba como un chicle, por lo que nuestra idea de salir a visitar la ciudad hoy no va a ser posible...

Por suerte, teniendo en cuenta los precios de la ciudad y que la gastronomía suiza no es nada especial, nos habíamos traído la cena, por lo que a pesar de la tormenta, nosotros ya estamos instalados y no necesitamos salir.



Después de la tormenta llega la calma, que dicen, y a la mañana siguiente brilla el sol y el calor ha vuelto a la ciudad. Estamos iniciando una ola de calor, por lo que preferimos ir a visitar la ciudad temprano, para al menos que no nos asemos desde primera hora.

Ayer coincidimos con un judío ortodoxo, pero esta mañana se nos confirma, que estamos en su barrio. Esta zona es bastante tranquila y tiene un aire bastante bohemio también. 

















El paseo se hace bastante ameno, caminando entre parques, canales y mercadillos de antigüedades. Intentamos ir por la fresca y en 25 minutos llegamos al puerto en el lago de Zurich.

Por RRSS había visto que en Suiza hay expendedores de crema solar. En Ginebra no los vi, pero aquí tenemos uno para protegerse antes de tomar el ferry. Por supuesto, nosotros venimos ya protegidos y tenemos nuestra cremita en el bolso.

Antes de cruzar por el puente Quaibrücke, aprovechamos para tomarnos unas fotos en el lago y cruzamos al barrio de Rathaus.










Primero una visita al edificio de la Ópera, y desde aquí comenzamos la visita a la parte histórica de la ciudad. Empezamos por el barrio de Rathaus para luego regresar por la orilla contraria.

Pero primero una pausa de hidratación, que ya va haciendo falta. En el parque cercano a la Ópera encontramos esta encantadora terraza que está bastante tranquila.







Cerramos Google map y empezamos a pasear. Hace mucho tiempo que entendí que viajar no es hacer match en todos los puntos turísticos del plano. La idea es ver lo que nuestros pies y nuestra orientación nos permitan. 

Zurich no es una ciudad difícil de ver, así que enfilamos por Oberdorsfstrasse, que esta totalmente en obras, como en casi todas las ciudades de Europa, pero vamos haciéndonos una idea de los negocios y restaurantes que vamos encontrando. 














Por aquí llegamos a la icónica catedral románica con torres gemelas, Grossmüster, que está totalmente cubierta por lonas para su restauración.

No hemos podido apreciar la catedral, pero si las vistas al otro lado del canal, donde se encuentran la iglesia de Fraumünster , la de San Peter y el ayuntamiento de Zurich.

Este punto es muy apreciado por los instagramers, jajajaja, así que hacemos una buena sesión de fotos.












Decidimos volver hacia atrás y subir a las calles que están por encima de la catedral. Por esta zona podéis encontrar el Museo de Arte, el Museo zoológico o la Biblioteca Nacional. Nosotros con Xenxo, desafortunadamente, no podemos entrar, así que descartamos el paseo.

También se puede visitar la Polyterrase, un mirador desde el que podéis tener vistas a la ciudad. Las fotos que yo he visto por internet, no me parecieron demasiado especiales, así que preferimos ver la ciudad sólo en plano.









Se va acercando la hora de comer y oh!! será el destino, será que los españoles olemos las tapas a kilómetros... nos encontramos con un restaurante español.

Entramos a mirar que se ofrecía aquí y se estaba fresquito, aceptaban entrar con perro, y tenían Estrella Galicia!!! home no, pues claro que entramos aquí!!!








Lo que parece una bodega normal, resulta ser un restaurante de lujo, donde gracias a nosotros, baja la media de edad por lo menos 30 años, jajajaja.

Los camareros aquí son todos españoles, y entre ellos por supuesto tengo un paisano gallego. La oferta es bastante amplia, pero optamos por unos pimientos de Padrón y pulpo a la gallega (las patatas estaban bastante duras, pero el pulpo muy bueno). Si me van a clavar por comer, por lo menos que sea de calidad, jajajaja




Después de comer, Xenxo también se ha comido lo suyo, pues estamos listos para continuar caminando. 

Siguiente objetivo, encontrar un imán para nuestra colección, y que no nos cueste mas que la comida, jajajaja. 

Todavía no hemos cambiado de barrio, seguimos curioseando y vemos un montón de restaurantes de comida rápida o exótica, italianos, mas restaurantes españoles, turistas comiendo foudue...










Llegados a este punto, decidimos cruzar al otro lado del lago. El calor está apretando mucho y el agua se ve tan limpia y transparente que apetece saltar y darse un chapuzón.

Mientras Sini y Xen se quedan a la sombra descansando, yo me acerco a fotografiar la estación de tren. Si hay algo que me gusta de Suiza y Francia, es ver a la gente sentada tranquilamente a la sombra en la calle, disfrutando de la paz y las vistas.

También hay un montón de fuentes con el agua helada, la mayoría con agua potable, y aunque Xenxo cuando ve los chorros, huye del agua como Satanás, nos han ayudado a refrescarlo y a refrescarnos. 











Estamos en el camino de regreso por el barrio de Lindenhof, aprovechando para hacer fotitos a los monumentos y al lago, cuando una música bailonga nos llama la atención. 

Y es que hoy se celebra el "orgullo" en la ciudad y estamos muy cerca del punto en el que salen las carrozas, así que nos acercamos a bailar un poquito.











Nos desenganchamos de la fiesta, y volvemos a la orilla del lago para seguir nuestro camino. En esta zona te puedes sentar en el canal o en un banco y aprovechar la sombra para comer, tomarte algo o simplemente descansar.

Está haciendo bastante calor, así que pensando en Xenxo, decidimos hacer otra pausa de hidratación y buscar donde comprar alguna bebida mientras disfrutamos del fresquito del agua y de los patos...









Por esta zona, también se pueden hacer paseos en barco. Enfrente unos chicos han tenido la idea de aprovechar el muelle para tirarse al agua y refrescarse. La verdad es que no hay señales de prohibido el baño, pero no se si realmente se puede nadar aquí.






Dejamos la Iglesia de San Peter pasar y nos vamos hacia la iglesia de Fraumünster. La plaza, a pesar de estar al sol, está bastante concurrida.

Aquí hay sillas para que te puedas sentar si lo necesitas, pero las que están a la sombra, están todas ocupadas, jajaja

Cerca de aquí se ve la playa fluvial, que a estas horas está llena de gente.














Preocupados por Xenxo, ahora mismo el calor es excesivo, las calles arden y hemos visto la mayor parte de la ciudad, decidimos coger a nuestro zorrete en su bolso y volver al apartamento. No sólo lo hacemos por él, nosotros también estamos bastante cansados.

El regreso es mucho más rápido, cruzamos por la parte de atrás de la iglesia Fraumüster, prácticamente en una línea recta llegamos a nuestro hotel. Ni siquiera hemos necesitado usar el mapa.

Seguramente hay mas cosas que hacer y ver en la ciudad, tampoco hemos hecho ningún paseo en barco por el lago, pero sin duda ha sido una visita muy bonita.

Me ha sorprendido mucho Zurich, para ser la ciudad mas cara del mundo, es totalmente diferente a la ostentosa Ginebra, donde las tiendas de lujo están por todas las esquinas. 

Por cierto, encontramos finalmente un imán, por unos 9€, el país donde mas caros nos están saliendo los recuerdos... jajajaja

Bego





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