SUIZA: GINEBRA
Ginebra es una de las ciudades
más conocidas de Suiza y se ubica en la punta sur del extenso lago Lemán (lago
de Ginebra). Está rodeada de las montañas de los Alpes y el Jura (donde ahora
vivimos) y tiene vistas del espectacular Mont Blanc.
Alberga la sede de la ONU de
Europa y la Cruz Roja, y es un centro mundial de la diplomacia y las
actividades bancarias. Tiene una amplia influencia francesa, desde el lenguaje
hasta la gastronomía y esta a solo 35 minutos en coche de nuestra casa, de
hecho, desde la ventana podemos ver tanto el lago como el Mont Blanc.
Después de un invierno bastante
aburrido y frio, por fin nos decidimos a cruzar la frontera y pasear por
Ginebra.
Para conducir por Suiza, tanto en autopista como carretera comarcal, necesitareis la famosa viñeta. Se puede conseguir online, o en el paso de la frontera. También debéis tener mucho cuidado con los limites de velocidad, porque hay radares por todos lados y la tolerancia es solo de 3km/h. Las multas son bastante altas, así que mejor, estad atentos a los limites.
Decidimos aparcar en el centro,
al pie de la zona vieja, en un aparcamiento que se llama Mont Blanc.
De camino pasamos por delante del
edificio de la ONU. Desde el coche no puedo hacer fotos, sobre todo porque soy quien conduce, jajaja, pero os bajo una foto oficial del edificio.
Una vez aparcamos, salimos a la
orilla del lago. Es hora de comer y todo el mundo aprovecha para almorzar
alrededor del lago. Todos sabemos lo caro que es Suiza, por lo que nosotros nos
hemos traído unos sándwiches y aprovechamos para comer también con vistas al
lago Lemán.
Desde aquí la visita es
tranquila, puesto que estamos muy cerca de la parte antigua. Pasamos por las
primeras tiendas de lujo y sin ninguna prisa, vamos paseando por la ciudad.
Hace bastante calor, así que
primero vamos a tomar algo. Estamos ya en la parte alta, por lo que vamos
rodeando de camino a la catedral. Caminamos por la Gran-Rue, la Place du
Bourg-de-Four o la Rue de l’Hôtel-de-Ville.
La catedral de Saint-Pierre de
Ginebra tiene una mezcla de estilos muy peculiar lo que la hace bastante
interesante. Lo más destacable serian el órgano y la capilla de los Macabeos,
que se encuentra a la salida.
Volvemos hacia el lago y pasamos
por el jardín ingles donde se encuentran el reloj de flores y la gran noria.
Antes de marcharnos, por supuesto
tenemos que fotografiarnos en el lago Lemán, junto a al Jet d’Eau, el chorro de
agua de 140 metros que se ha convertido en el símbolo de la ciudad y que se
puede ver desde casi cualquier punto de la ciudad y de la frontera.
Por cierto, por unas 4 horas de
visita hemos pagado unos 16€ de parking. También tienes la opción de aparcar en
la calle. Si tienes en cuenta, de que estábamos en el centro, comparando los
precios de la ciudad, tampoco me ha parecido lo más caro.
FRANCIA: ANNENCY
Annecy es un pueblo alpino en el
sureste de Francia, donde el lago Annecy converge con el río Thiou. Lo más
famoso es su Vieille Ville, con calles adoquinadas, canales y casas con colores
pasteles, conocida popularmente como la pequeña Venecia francesa.
Desde que llegamos a esta zona de
Francia, no hemos escuchado otra cosa mas que la visita de la hermosa Annency.
Desde nuestra casa son uno 50
minutos en coche, atravesando Suiza. Para circular en Suiza necesitarás viñeta,
tanto para carreteras normales como para autopista. La viñeta suiza son 50€ por
un año, pero antes de llegar a Annency tienes que coger la autopista francesa,
que por 5 km te cobran 10€ (un robo). La otra opción es bordear la frontera con
Suiza, una hora y media de coche por pueblos y montaña, pero sin un solo peaje.
Decidimos ir temprano y llegamos
a nuestro destino sin problemas. Para aparcar cerca de la Vieille Ville,
tuvimos que aguantar un poco de atasco, pero después de un par de vueltas
encontramos aparcamiento. Normal, es sábado y hay mercado, estamos en el centro
y por 4 horas pagamos unos 5€, nada que ver con Ginebra, jajajaja
Como no es una ciudad muy grande,
nos limitamos a callejear, quiero decir que no es necesario hacerse un planning
previo.
Poco a poco fuimos recorriendo sus calles con los canales y cuando nos pareció suficiente, paramos a tomar algo.
En Francia es habitual que haya un mercado de carne, pescado y frutas los sábados por la mañana, pero aquí también hay un mercado de antigüedades.
Pasamos la mañana haciendo fotos,
curioseando, buscando un imán de recuerdo y a las 13 (aquí también se come
temprano) nos sentamos a comer. Hay bastante variedad de comida y precios.
Nosotros optamos por un restaurante francés que te ofrecía un plato de mini
mejillones por 23€ (esta fue mi elección) y el menú del día que constaba de
ensalada, carne cocinada en queso y un postre por 27€.
Antes de volvernos a casa, fuimos
a visitar el lago. Decir que, aunque Suiza y Francia se venden como países
super pet-friendly, la realidad es que no lo son tanto. En Suiza están
prohibidos los perros en los lagos y en Francia depende. Por suerte en este
hermoso lago si que pueden bañarse en los puntos estipulados para ello.
Hoy ya estamos cansados, así que
Xenxo volverá sequito a casa, pero probaremos a volver y pasar el día aquí en
el verano.
Como podéis ver en las fotos, el
agua es una pasada. Si lo miras desde la ciudad, con las montañas al fondo,
parece que estuvieses en alguna cala de Vietnam o Filipinas…
Hay bastante
actividad para turistas y locales, como paseos en barco o alquiler de
pedalonas.
Ha sido un fin de semana cansado, pero hemos pasado muy buenos ratos y descubierto las zonas vip de esta parte de Europa.
En próximos viajes, iremos visitando otras ciudades, y os iré contando la experiencia. Espero os haya gustado estas ciudades.




















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