LYON: LA CIUDAD MAS BONITA DE EUROPA
Hace poco leí que se consideraba
a Lyon como la ciudad mas bonita de Europa, por delante incluso de Paris, así que vamos a comprobarlo...
Lyon se sitúa en la región
histórica de Ródano-Alpes en Francia, en la unión de los ríos Ródano y Saona.
Desde finales de año, nos hemos
mudado a vivir a Francia, en la frontera con Suiza, así que esta es nuestra oportunidad
para viajar por ambos países durante el tiempo que estemos por aquí.
Desde nuestra casa se tardan dos
horas al centro de Lyon. Ahora viajamos con mi perrillo Xenxo de 15 años, que tiene
mas ganas de andar que nosotros dos, jejeje.
Elegí por este motivo dormir en
un IBIS, y por situación – precio, nos quedamos en el Ibis Lyon Part Dieu Les
Halles. Aunque puedes aparcar en el hotel, después de la hora de check-in y si
tienen sitio, justo enfrente tienes un aparcamiento, por si como nosotros, llegáis
temprano a la ciudad. A nosotros dejarlo 24 horas nos costó 39€.
Desde el hotel puedes ir
caminando al rio Ródano en apenas 10 minutos, o si lo necesitas, tienes una
parada de autobús bastante cerca.
Para empezar nuestra visita, decidimos
ir a la parte mas lejana y mas alta, la colina Croix-Rousse. Este barrio alternativo
tiene bastante vida ya, y eso que son las 10:30 de la mañana, y me recuerda
mucho a lo que podría ser Malasaña, pero en cuesta, jejejeje
Este barrio fue el corazón de la
industria de la seda durante los siglos XVIII y XIX y aquí vivían los canuts,
obreros textiles que ayudaron a que la industria textil prosperase. De hecho,
se puede visitar un museo sobre ellos.
El barrio esta en lo alto de una colina, y desde aquí se tienen unas bonitas vistas de Lyon.
El barrio también es muy famoso
por el Mur des Canuts, una pared pintada de más de 1.200 m2, que representa
la atmósfera y la vida del barrio, típica de la meseta de la Croix-Rousse, sus
casas, sus escaleras y sus habitantes.
Después de desesperarme un poco
con el google maps, conseguimos orientarnos y nos vamos hacia otra de las visitas
típicas del barrio.
Primero decidimos parar a comer
algo rápido en la Plaza de la Croix-Rousse. En Francia casi todos los restaurantes
cierran a la 13:00, después de las comidas y no vuelven a abrir hasta la hora
de cenar.
Empezamos a caminar por la Rue des Pierres Plantées y desde aquí también hay vistas a la ciudad, pero mejor las que fotografiamos en la subida. Atravesamos el jardín de la Grande-Cote y llegamos a la famosa calle, o mejor dicho cuesta, Mnt de la Grande-Côte, famosa por su calle escalonada con restaurantes en sus lados.
A mitad de bajada, nos acercamos a ver una iglesia
y descubrimos desde aquí, las vistas al Anfiteatro romano de las Tres Galias y
al majestuoso Notre-Dame en la colina de Fourviere.
Paseamos tranquilamente para
llega al Vieux Lyon, cruzando esta vez el rio Saona, por el puente de la Feuillee.
Continuamos por la Rue Juiverie y desembocamos en la Rue de Gadagne. Hasta este
momento, no habíamos encontrado demasiado turista, se ve que estaban aquí todos
concentrados, jejeje. Aquí por ejemplo, si que los restaurantes tienen carteles
diciendo que no cierran al medio día.
Esto esta muy animado, así que decidimos unirnos a la masa en busca de nuestro imán de recuerdo. Hasta este punto, no habíamos encontrado tiendas de recuerdos.
Caminamos tranquilamente hasta la
catedral de Lyon, o Catedral de San Juan Bautista. Ya en la plaza de Saint-Jean,
se nos plantea el dilema de sentarnos a tomar algo o subir a visitar la iglesia
de Notre-Dam.
Tenemos que pensar en que vamos
con un abuelillo y a mi también me duelen las piernas, jajaja, así que decidimos
parar en una terraza y tomar algo.
Desde aquí se puede tomar un
funicular para subir a la la colina de Fourviere, pero la verdad, es que nos
apetece mas seguir visitando la ciudad por la parte plana, jejeje.
Una vez descansados, continuamos aun hasta la Iglesia de Saint-Georges y ya nos vamos por la orilla el Saona, buscando por donde cruzar…
Cruzamos por la pasarela del
Palacio de Justicia y vamos buscando la Rue Mercière, que me han aconsejado,
puesto que aquí podrás encontrar cualquier tipo de restaurante que te apetezca:
francés, asiático, árabe,…
Nosotros optamos por un pequeño bistró
con terraza donde poder estar con Xenxo. La comida no es lo que esperábamos como
lo típico de Francia, pero estaba buena. El vino no me gusto demasiado, y eso
que aquí es casi difícil encontrar un vino que no me guste.
Sin ganas aun de ir al hotel, y con
un ojo puesto en nuestro perrillo, nos acercamos tranquilamente caminando a la Plaza
Bellecour, con su noria.
Además de ser el kilómetro cero
de la ciudad, desde ella parten varias de las calles comerciales más
importantes como la Rue Victor Hugo, la Rue de la République y la Rue du
Président Édouard Herriot.
Entre sus lugares más importantes
destacan las estatuas de Luis XIV, conocido como el rey sol, y la de Antoine de
Saint-Exupéry, autor de El Principito y nativo de Lyon.
Desde aquí también hay una bonita vista de Notre-Dame.
Aquí si que Xenxo dice que no
puede más, y nos lo llevamos al hombro. Nosotros también estamos agotados, nos
sorprende que haya aguantado tanto como un campeón.
Estamos a unos 25 minutos del
hotel, así que vamos caminando y haciendo las ultimas fotos.
En el hotel nos reciben dos
recepcionistas muy simpáticos, uno de ellos esta emocionada con Xenxo, jejeje.
Subimos a nuestra habitación y caemos rendidos…
Me ha encantado la visita, y a
pesar de que se nos han quedado cosas en el tintero, creo que hemos aprovechado
el día. Y después de dos semanas de lluvias, el tiempo se ha apiadado y nos ha
dado este día de sol para que disfrutásemos de la ciudad.
Una ciudad que merece la pena visitar,
e incluso regresar si tenemos la oportunidad…
Bego


























































